Tras dos meses y medio de confinamiento en los que hemos sentido todo tipo de emociones y hemos tenido que aprender a gestionarlas de una forma distinta dentro de casa, se ha producido una situación que muchos profesionales de la salud mental veíamos venir.

El consumo de alcohol y otras drogas ha aumentado considerablemente durante el confinamiento causado por el Covid-19. El estrés y la ansiedad esta estrechamente asociado al consumo de drogas puesto que la persona aprende a canalizar ese tipo de estados con el consumo.

Durante la cuarentena numerosos medios de comunicación han informado del aumento de la compra de bebidas alcohólicas en los supermercados, en las dos primeras semanas de la cuarentena llego a alcanzar un 78% más la compra de cerveza. Este aumento del consumo puede venir dado con el fin de pasar la situación “lo mejor posible” o para sustituir el consumo de otras drogas que quizá no se ha podido tener el mismo acceso que siempre.

Realizar este tipo de consumos, genera en nuestro cerebro un aprendizaje erróneo, es decir, nuestro cerebro aprende a gestionar ciertos estados emocionales de una forma poca sana. Esto puede provocar que en otras situaciones en las cuales sintamos este tipo de emociones, nuestro cerebro quiera recurrir al consumo de alcohol u otras drogas. Este tipo de asociación, puede provocar que la persona comience a realizar un abuso de la sustancia y de ahí generar una adicción.

Por esto, es importante acudir a un profesional de la salud como es un psicólogo para aprender a gestionar nuestras emociones de una forma sana sin necesidad de recurrir a una sustancia o droga para saber canalizar nuestras emociones. En muchas ocasiones, realizamos mal esta gestión y luego nos puede pasar una factura muy cara como una adicción.

Pero ¿Cómo puedo saber si estoy haciendo una mala gestión de mis emociones?

  • Cuando me siento mal (triste, enfadado, irritable, apático, desolado), acudo al consumo de alcohol para evadirme
  • Cuando tengo un problema o una situación difícil, acudo al consumo de alcohol
  • Si he discutido con alguien, acudo al consumo de alcohol
  • Pierdo el control bebiendo, es decir, me propongo beber una cantidad y acabo bebiendo más
  • Cuando me siento bien, es la excusa perfecta para beber alcohol
  • Alguna persona de mi alrededor se ha fijado en que bebo más de la cuenta o he tenido discusiones por beber alcohol
  • Me he prometido alguna vez que lo voy a dejar o que voy a reducir el consumo de alcohol y siempre acabo volviendo a beber

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