El consumo de sustancias tiene numerosas consecuencias directas en la salud de la persona, tanto a nivel físico como a nivel psicológico. En cuanto a nivel físico, dependiendo de la sustancia que se consuma (alcohol, cocaína, cannabis, benzodiacepinas), tiene efectos como, por ejemplo: desajustes neuroquímicos, deterioro físico, deterioro sistema inmológico, tumores, etc. Y en cuanto a nivel psicológico, cambios como, por ejemplo: pérdida de memoria, cambios de humor, deterioro en la atención, deterioro en la toma de decisiones, ansiedad, depresión.

Pero, algo de lo que no se suele hablar o sacar a la luz, es el deterioro de la familia y/o entorno de la persona adicta. Cuando hablamos de este deterioro, hablamos de como puede influir que una persona adicta comparta su vida con nosotros.

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Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza y nos gusta compartir tiempo con nuestros seres mas queridos. Cuando la persona esta introducida en el mundo de las adicciones, tiende a aislarse, estar cada vez mas distante y desatiende a sus seres queridos. Esto ocurre porque con el consumo continuado de sustancias, la persona da prioridad al consumo frente a su entorno, trabajo o hobbies.

La familia y/o el entorno no sabe que hacer para que esta persona comparta de nuevo tiempo con ellos y se abra emocionalmente. La persona con problemas de adicción no es consciente de este cambio de comportamiento hasta que entra a tratamiento. La terapia psicológica ayuda a la persona a volver a establecer nuevas redes sociales y reparar las antiguas relaciones que han sido afectadas por la adicción tanto con su familia y su entorno. Pero, no solo se interviene con la persona que padece la adicción sino con su entorno puesto que ellos también necesitan cicatrizar las heridas de la adicción.

Recuerda, si crees que tienes un problema con las drogas o un familiar puede tenerlo, no dudes en contactar con nosotros.

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